20.2.10

Estoy muy rota, ha de ser.
La lluvia no para de chocar,
si, la vida es mentira, no es verdad.




Estoy muy, muy rota, y no para de sangrar.






... El corazón.





¿A dónde se venderá la ilusión? Que yo quiero una.






2 comentarios:

  1. Ya decían que nuestras ilusiones no tienen límites, probamos mil veces la amargura del cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde y ¿que sería la vida sin ilusiones? Si miráramos siempre al cielo, acabaríamos por tener alas y así una nueva ilusión para volar... un beso!

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  2. Mañana será otro día cargado de ilusiones :)

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